lunes, 9 de abril de 2012

Guía de aprendizaje nº1: “El Siglo XVIII o El Siglo de las Luces”

Durante el siglo XVIII, se produce en el mundo una serie de cambios que van a conmover al mundo tanto por los idearios filosóficos como por los hechos reales manifestados por sus protagonistas.

Precedido de una época floreciente, como es la primera parte de la Edad Moderna, que se desarrollan el Renacimiento, el Absolutismo, la Reforma y la Contrarreforma; movimientos con los cuales se logra el auge en muchos de los aspectos de la vida humana, observamos que al llegar a su fin esta Edad en el siglo XVIII, se manifiestan signos de decadencia, pero también de esperanzas para el hombre que busca la libertad, esto se ve en dos grandes acontecimientos que repercutirán en el alma americana, como fueron la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa.

La Ilustración

La Ilustración es un movimiento intelectual de fines del siglo XVIII, desarrollado fundamentalmente en Europa, pero cuyas consecuencias se extienden después al resto del mundo.

Lo esencial de la Ilustración es la convicción con respecto al uso e importancia superior de la razón humana, frente a los dogmas religiosos, las tradiciones pasadas o las instituciones existentes. El hombre, el ser racional por excelencia – decían los filósofos ilustrados-, tiene que basar su vida en la razón. Con ella y sólo con ella, se acometerá el estudio de Dios, el hombre y la naturaleza. La época de la razón está llamada a dejar atrás la edad oscura (como ellos la denominan) de la Edad Media o época de la fe.

Durante la Ilustración, Dios pasa a cumplir un nuevo pape. Ya no es la Providencia Divina que actúa en la historia y a quien hay que dirigir las súplicas, sino simplemente es el Ser Supremo, que creó el mundo, pero a la manera de un relojero que fabrica un reloj: una vez creado, el instrumento funciona por sí mismo, con absoluta independencia de su creador. Es el llamado Deísmo: Dios creó, pero el mundo sigue su marcha por leyes naturales. Algunos fueron más extremos en su postura y ni siquiera reconocieron la existencia de Dios: son los ateos.

Consecuencia natural de lo anterior fue la declinación de las ciencias sagradas a favor de las ciencias exactas o las útiles.

La Ilustración tuvo su origen en Inglaterra, con John Locke (1632 – 1705) y Thomas Hobbes (1588 – 1679), y pronto alcanzó mayor desarrollo en Francia, donde estuvieron los más representativos pensadores de este movimiento intelectual.

Pensadores destacados

Montesquieu (1689- 1755) escribe “El Espíritu de las Leyes” (1748), donde defiende la limitación del poder del Estado. Según él, el poder del gobierno es ilimitado, y por ello es imprescindible la división del ejercicio de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial entre los sujetos diversos.

Si los poderes están reunidos en una sola persona estamos frente al despotismo. Como sabemos, la doctrina de la división de los poderes tuvo muy amplia recepción y fue acogida por la mayoría de las constituciones democráticas de los siglos XIX y XX.

Quizás l más agudo y brillante de los filósofos fue Voltaire (1694 – 1778). Furibundo antirreligioso, se burló de la Iglesia, la doctrina y las costumbres cristianas. Criticó, además, duramente la monarquía absoluta.

Ya en pleno siglo XVIII, Jean Jacques. Rousseau (1712 – 1778) destaca por su obra “El Contrato Social”. Según Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza y ha sido pervertido por una sociedad corrupta. En consecuencia, Rousseau es contrario a la noción cristiana de pecado original. Además, sostenía que los hombres nacen libres e iguales, de manera que los mismos individuos pueden constituir una sociedad mediante un pacto o contrato social, que garantice la libertad e igualdad entre ellos. El único soberano en la sociedad es el pueblo que se expresa a través de la voluntad general, en forma de leyes. Estas ideas, en general, siguen teniendo una amplia acogida y son la base de las democracias contemporáneas.

La Enciclopedia estaba llamada a ser la Biblia de la Ilustración. Fue una monumental obra de 35 volúmenes, publicados entre 1751 – 1772. Esta publicación, que fue dirigida por Diderot (1713 – 1784) y D’Alambert (1717 – 1783), es aún más radical en cuanto desecha las ideas de Dios y de patria, a favor del ateísmo y el cosmopolitismo, ambos llamados a superar las barreras religiosas y de nacionalidad, que se consideraban fruto de la ignorancia.


La Enciclopedia fue una gran obra de divulgación de los ideales ilustrados, que perseguía transformar a los europeos en hombres liberados de sus creencias y del pasado, sometidos exclusivamente a los dictados de su propia razón (cuyos intérpretes, por ciento, son los propios filósofos o pensadores ilustrados).

El Orden Económico

Asimismo como el nivel político, el orden económico tenía sus propias condiciones de desarrollo basado en leyes naturales.

La escuela fisiocrática (de physis, naturaleza) sostenía que la tierra y sus productos eran la fuente de la riqueza, en oposición al mercantilismo, que la situaba en los metales preciosos.

El más importante fisiócrata fue Quesnay (1723 – 1790), quien señalaba a la agricultura como la más importante área de la economía, y al campesinado como la única clase productiva. Para que la agricultura prosperara, era necesaria la libertad económica, según Quesnay, y, por lo tanto, debía eliminarse el proteccionismo mercantilista. Su exigencia de libertad de comercio era paralela al progreso de las ideas de libertad política y de las personas.

Otro autor, Adam Smith (1723 – 1790), enseñó que la única fuente de riqueza es el trabajo. Fundamentó su posición en su obra “La Riqueza de las Naciones” (1776). Según él:

- Se necesitaba una plena libertad, pues el progreso y bienestar económico resultan de una creciente división del trabajo.
- No debía haber intervención del Estado en el proceso económico.
- La iniciativa privada es el motor del desarrollo y su consecuencia natural.
- La libre competencia es la clave del progreso económico de las naciones (triunfan los más eficientes y desaparecen los ineficientes).
- Debía regir la ley de la oferta y la demanda, gracias a la cual los precios se regulan naturalmente, en forma conveniente y justa. Así, la economía al igual que la naturaleza, se regía por las leyes naturales.
- Condenaba las aduanas proteccionistas, las regulaciones estatales, la fijación de precios y salarios y las organizaciones gremiales.

Es indiscutible que las teorías y avances científicos de esta época prepararon el camino para un gran proceso revolucionario: La Revolución Industrial.

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