martes, 2 de septiembre de 2008

"Costumbres y tradiciones de mi Tierra"

Curso: 5° A "El roto que engaño al diablo" (zona norte)


El Diablo es tan diablo, que hasta los más diablazos le temen a sus diabluras.
Es que nadie se atreve con el Diablo - al menos eso pensaba él - hasta que Oerta vez, hace muchos, muchísimos años, se encontr6 con un rotito chileno.

Bartolo era un huaso joven, al que todo le salía mal: en otoño se helaron sus chacras y en invierno se perdió el sembrado. De puro flaca se murió la vaca. Así que Bartolo tiró el yugo, al arado, la rastra, el rastrón, y partió...

Tenía unos tíos en la costa, pero ¿cómo se haría pescador si ni siqniem conocía el mar? - Ser minero debe ser más fácil - pensó Bartolo - encaminándose a los lavaders, donde decían que las pepitas de oro se hallaban como chicharrones en un plato de porotos.
Pero no encontró oro.

Volviendo triste a casa, pens6 si el oro brillaría como escamas de peces en la red, o las pepitas seríancomo granos de trigo en la era.
Oscureció en el bosque. Tuvo miedo, pero más miedo tenía de volver a su tierra sin un cobre, porque pronto sería "el 18', y él quería bailarse unas buenas cuecas con la Peta, la niña más linda y hacendosa de la comarca.

Entonces recordó que su abuelo le había contado cómo se hizo rico un patron suyo.
- ¡Más que hago pacto con el Diablo! - exclamó Bartolo - y los pelos se le pararon de susto. Sacando fuerzas de flaqueza, tomó aliento y llamó tres veces al Patas de Hilo.
Un relámpago abrió de par en par las puertas del cielo y por la tierra rodaron todos los ruidos del bosque. Entonces lo vio: de pera y bigote y rabo; de chispas por los ojos y una risa del demonio, lo vio.

Allí se estuvieron Bartolo y el Diablo, hablando de negocios: de venderle su alma al Diablo - no tenía más que vender el huaso Bartolo-. Cien mil pesos le pidió por su alma, pensando que si volvería en esa facha la Peta no darla un cinco por él.
Le pareció buen precio al Diablo. Se los dio.

-Pero hay que firmar un pacto - dijo el Diablo- àCuándo querIs que te lleve?
-Hoy mismo – respondió Bartolo - haciéndose el de las chacras.
Se extraño mucho el demonio, pues todos le pedían años y años para gozar la vida. Por fin acordaron que vendría a buscarlo mariana. El Malo le pinchó el dedo del corazón al huaso, y con su misma sangre escribió

Bartolo Lara
no te llevaré hoy,
pero te llevo mañana.

En cuanto el rotito firmó el pacto, el Diablo lo guardó y desapareció, en una explosión de fuego, humo y color de azufre.

No hay para qué decir cómo llegó al campo Bartolo, en caballo corralero, montura nueva, espuelas de plata y poncho multicolor. Un mozo arreaba una vaquilla para el asado, y otro venía en carreta con una tremenda pipa y un baúl de regalos para Peta.
Se les hizo corto el día para la fiesta, pero apenas anocheció, Bartolo montó a caballo y partió a su cita. El Diablo lo saludó con su risa endemoniada.

- Muy bien - le dijo - harto gozaste, ahora te llevo al Infierno.
-¿Cómo que te llevo? tan diablo es y no sabe leer. De mala gana el Diablo sacó el pacto y leyó:
Bartolo Lara
no te llevaré hoy,
pero te llevo mañana.
- Es verdad - dijo - la cosa es mariana.
Así es - dijo Bartolo - pero déjeme otros cien mil por el viaje.
El Malo le los dio. -Mañana te espero, -dijo al pasárselos.
-Mañana volveré - aseguró el huaso.

Y dicen que el Diablo volvió ese día y al otro y al siguiente, pero siempre Bartolo lo hacía leer el pacto:
Bartolo Lara
no te llevaré hoy,
pero te llevo mañana.

-¡Me hiciste leso! - le gritó un día, ya cansado el Diablo- y las chispas de sus ojos encedieron el azufre, que el el alimento preferido del demonio, y estalló.
Ardió como los fuegos artificiales que Bartolo encendió en la ramada, ese dieciocho, bailando con la Petita.

Los nietos de sus nietos cuentan ahora que Bartolo no trató más con el Malo. Hizo pacto con la tierra, y ella le dio siempre rocío de plata y espigas de oro, que son la fortuna de los campesinos.
Pero cuando a medianoche aúllan lastimeramente los perros, los ancianos aseguran que es el Diablo, que todavía ronda la casa del único roto que lo engaño.

Curso: 5°B "La mesa de Parinacota" (zona norte)


Esta es una leyenda realmente antigua y muy curiosa, en la Iglesia de Parinacota, en el pilar izquierdo del Altar principal, se encuentra una viejísima mesa amarrada de una pata. Dice la tradición que desde tiempos remotos esa mesa anunciaba la muerte, saliendo quien sabe como, por la noche de la iglesia y parándose frente a una casa donde, a los pocos días alguien se moría.
La mesa de la Iglesia de Parinacota hoy está firmemente amarrada al altar de la iglesia. Solo tres familias quedan viviendo en el pueblo y .don Cipriano Morales es el encargado de vigilar que no se arranque para anunciar más muertes. En los muros de la misma iglesia, unos curiosos frescos muestran a las mujeres malas sonriendo desde el infierno al ver como la mesa burlaba a los soldados españoles, que vigilaban cargando la cruz de Cristo. Ni que decir que hasta el momento a nadie se le ha ocurrido la idea de desatar la mesa.

Curso: 5°C "La Leyenda de la Virgen de las Peñas" (zona norte)

Una de ellas señala que en una pueblo de Carangas Bolivia se celebraba a la Virgen del Rosario. El alférez a cargo de las actividades era pobre y esto provoco un comentario despectivo de un rico que se había comprometido a su cargo la festividades del año siguiente.Este adorno la iglesia lo mejor que pudo, pero al día siguiente ocurrió allí un incendio, con las llamas desapareció la imagen de tan querida Virgen.Camino al pueblo, unos pastores rezagados se encontraron con una señora de rostro conocido, le preguntaron si ella no iba a la festividad; ella respondió: “Voy a otro lugar donde he de ser mas venerada, miles de personas llegaran a visitarme, las que partirán llenos de la gracia del Seños”. Los pastores siguieron su camino, extrañados voltearon y la vieron convertirse en una paloma que voló en dirección al oeste.Mientras tanto en la Villa de Humagata el gobernador había condenado a un curandero bajo la acusación de brujo.

Este buscaba leña para su suplicio en Livilcar, cuando vio una paloma. Quiso derribarla por la hermosura que tenia y llevarla al gobernador para pedir clemencia. Pero desapareció en una nubecilla.Al disiparse, estaba el rostro de la Virgen tallada en roca, la imagen habla al curandero diciendo: “Quiero que se me honre en este mismo sitio, vendrán muchos peregrinos con grandes sacrificios y no han de caber en este lugar”.
El reo corrió a decirle lo que vio en ese lugar, el Gobernador al pensar que era una mentira para poder escaparse en el camino, juro quemarlo en ese mismo lugar si lo que decía era mentira. Al ver aquel rostro lleno de paz el gobernador indulto al curandero.Los frailes franciscanos fueron avisados del suceso y decidieron desprender la imagen de la piedra, pero a pesar de los esfuerzos fue imposible extraerla.En la noche el sacerdote que había encomendado la tarea tuvo graves dolores. “¿Sufre mucho?”. Escucho en el silencio nocturno. Y la voz continuo: “Yo también sufro con los golpes que me dan. No quiero salir de este lugar, vendrán con grandes sacrificios a venerarme”.Una devota familia salió en busca de la imagen perdida. Recorrieron los diversos valles de Tarapacá y supieron de la Virgen de Livilcar, La visitaron y reconocieron su rostro, era la imagen que un día de fiesta, desapareció de su Pueblo.
El origen de esta imagen es un poco dudoso, ya que existen numerosas leyendas al respecto.Una de ellas señala que en una pueblo de Carangas Bolivia se celebraba a la Virgen del Rosario. El alférez a cargo de las actividades era pobre y esto provoco un comentario despectivo de un rico que se había comprometido a su cargo la festividades del año siguiente.Este adorno la iglesia lo mejor que pudo, pero al día siguiente ocurrió allí un incendio, con las llamas desapareció la imagen de tan querida Virgen.Camino al pueblo, unos pastores rezagados se encontraron con una señora de rostro conocido, le preguntaron si ella no iba a la festividad; ella respondió: “Voy a otro lugar donde he de ser mas venerada, miles de personas llegaran a visitarme, las que partirán llenos de la gracia del Seños”. Los pastores siguieron su camino, extrañados voltearon y la vieron convertirse en una paloma que voló en dirección al oeste.
Mientras tanto en la Villa de Humagata el gobernador había condenado a un curandero bajo la acusación de brujo. Este buscaba leña para su suplicio en Livilcar, cuando vio una paloma.
Quiso derribarla por la hermosura que tenia y llevarla al gobernador para pedir clemencia. Pero desapareció en una nubecilla.Al disiparse, estaba el rostro de la Virgen tallada en roca, la imagen habla al curandero diciendo: “Quiero que se me honre en este mismo sitio, vendrán muchos peregrinos con grandes sacrificios y no han de caber en este lugar”.El reo corrió a decirle lo que vio en ese lugar, el Gobernador al pensar que era una mentira para poder escaparse en el camino, juro quemarlo en ese mismo lugar si lo que decía era mentira. Al ver aquel rostro lleno de paz el gobernador indulto al curandero.Los frailes franciscanos fueron avisados del suceso y decidieron desprender la imagen de la piedra, pero a pesar de los esfuerzos fue imposible extraerla.En la noche el sacerdote que había encomendado la tarea tuvo graves dolores. “¿Sufre mucho?”. Escucho en el silencio nocturno. Y la voz continuo: “Yo también sufro con los golpes que me dan. No quiero salir de este lugar, vendrán con grandes sacrificios a venerarme”.Una devota familia salió en busca de la imagen perdida.
Recorrieron los diversos valles de Tarapacá y supieron de la Virgen de Livilcar, La visitaron y reconocieron su rostro, era la imagen que un día de fiesta, desapareció de su Pueblo.

Curso: 5°D "La Laguna del Inca" (zona central)

La Laguna del Inca esconde una atormentada historia de amor entre Yapanqui y Kora-llé.
Escondida en las alturas de la Cordillera de los Andes, en Portillo, se encuentra una hermosa laguna que hoy se conoce como Laguna del Inca. Algunas personas aseguran que sus tranquilas aguas color esmeralda se deben a una romántica historia de amor.

Antes que los españoles llegaran a estas tierras, los incas habían extendido sus dominios hasta las riberas del río Maule, y como se consideraban hijos del Sol, las cumbres andinas eran el escenario ideal para realizar sus rituales y ceremonias religiosas.

Según cuenta la leyenda, el inca Illi Yupanqui estaba enamorado de la princesa Kora-llé, la mujer más hermosa del imperio. Decidieron casarse y escogieron como lugar de la boda una cumbre ubicada a orillas de una clara laguna. Cuando la ceremonia nupcial concluyó, Kora-llé debía cumplir con el último rito, que consistía en descender por la ladera del escarpado cerro, ataviada con su traje y joyas, seguida por su séquito. Pero el camino era estrecho, cubierto de piedras resbalosas y bordeado por profundos precipicios. Fue así como la princesa, mientras cumplía con la tradición, cayó al vacío.

Illi Yupanqui, al escuchar los gritos, se echó a correr, pero cuando llegó al lado de la princesa, ella estaba muerta. Angustiado y lleno de tristeza, el príncipe decidió que Kora-llé merecía un sepulcro único, por lo que hizo que el cuerpo de la princesa fuera depositado en las profundidades de la laguna.

Cuando Kora-llé llegó a las profundidades envuelta en blancos linos, el agua mágicamente tomó un color esmeralda, el mismo de los ojos de la princesa. Se dice que desde ese día la Laguna del Inca está encantada. Incluso hay quienes aseguran que en ciertas noches de plenilunio el alma de Illi Yupanqui vaga por la quieta superficie de la laguna emitiendo tristes lamentos.

Curso: 5°E "La novia de Azapa" (zona norte)

hay varias versiones de esta leyenda, inclusive hace años leí en el diario local la historia con nombres y apellidos, ocurrida supuestamente en los años cuarenta. Otra versión mucho más pintoresca habla de una niña de raza negra, muy bonita ella, que era oriunda del Valle. Por lo bonita y alegre le decían “la novia de Azapa”, así cuentan que para la época del Puerto Libre la novia se comprometió en casamiento, comprándose un lindo traje blanco de bodas.

Resultó que la tarde de la boda, no aparecía el auto que iba a buscarla a la iglesia (recordemos que Azapa está a varios kilómetros de la ciudad) y así fue como salió al medio del camino, con su vestido de novia, a mirar. Apareció un vehículo a toda velocidad y la atropelló matándola allí mismo..

Esta muerte tuvo profundo impacto y quedó grabada en la imaginación colectiva en forma de una leyenda que ha llegado hasta nuestros días. La Novia de Azapa, sale por las noches por los caminos del Valle a asustar a extraños y lugareños.
Curso: 6°A "El Trauco" (zona sur)
El Trauco, es un hombre pequeño, no mide más de ochenta centímetros de alto, de formas marcadamente varoniles, de rostro feo, aunque de mirada dulce, fascinante y sensual; sus piernas terminan en simples muñones sin pies, viste un raído traje de quilineja y un bonete del mismo material, en la mano derecha lleva un hacha de piedra, que reemplaza por un bastón algo retorcido, el Pahueldún, cuando está frente a una muchacha.

Es el espíritu del amor fecundo, creador de la nueva vida, padre de los hijos naturales. Habita en los bosques cercanos a las casas chilotas. Para las muchachas solteras, constituye una incógnita que les preocupa y las inquieta. Según opinión de unas, se trata de un horrible y pequeño monstruo, que espanta y de cuya presencia hay que privarse, a toda costa. Otras opinan distinto y manifiestan, que si bien es feo, no es tan desagradable, sino, muy por el contrario, atractivo... Otras en lucha tenaz y permanente, dicen haberlo eliminado de sus pensamientos, en los que alguna vez vibró quemando sus entrañas...

Las madres toman todas las precauciones, para evitar que sus hijas, ya “solteras”, viajen solas al monte, en busca de leña o de hojas de “radal”, para el “caedizo” de las ovejas, ues generalmente es en el curso de estas faenas, cuando “agarra”, o con más propiedad “sopla”, con su “pahueldún”, a las niñas solitarias, pero nunca si van acompañadas, aún de sus hermanitos menores.El Trauco no actúa frente a testigos...éste, siempre alerta, pasa gran parte del día colgado en el gancho de un corpulento “tique”, en espera de su víctima.En cuanto obscurece, regresa a compartir la compañía de su mujer, gruñona y estéril, la temida Fiura.Cuando desea conocer de cerca, las características de su futura conquista, penetra en la cocina o fogón, donde donde se reúne, al atardecer toda la familia, transformado en un manojo de quilineja, que en cuanto alguien intenta asirlo, desaparece en las sombras.
A las muchachas que le tiene simpatía, les comunica su presencia depositando sus negras excretas, frente a la puerta de sus casas. Todo su interés se concentra hacia las mujeres solteras, especialmente si son atractivas. No le interesan las casadas. Ellas podrán ser infieles, pero jamás con él. Cuando divisa desde lo alto de su observatorio a una niña, en el interior del bosque, desciende veloz a tierra firme y con su hacha, da tres golpes en el tronco de tique, donde estaba encaramado, y tan fuerte golpea, que su eco parece derribar estrepitosamente todos los árboles. Con ello produce gran confusión y susto en la mente de la muchacha, que no alcanza a reponerse de su impresión, cuando tiene junto a ella, al fascinante Trauco, que la sopla suavemente, con el Pahueldún. No pudiendo resistir la fuerza magnética, que emana de este misterioso ser, clava su mirada en esos ojos centellantes, diabólicos y penetrantes y cae rendida junto a él, en un dulce y plácido sueño de amor.... Transcurridos minutos o quizás horas, ella no lo sabe, despierta airada y llorosa; se incorpora rápidamente, baja sus vestidos revueltos y ajados, sacude las hojas secas adheridas a su espalda y cabellera en desorden, abrocha ojales y huye, semiaturdida, hacia la pampa en dirección a su casa. A medida que transcurren los meses, van apreciándose transformaciones, en el cuerpo de la muchacha, poseída por el Trauco.
Manifestaciones que en ningún instante trata de ocultar, puesto que no se siente pecadora, sino víctima de un ser sobrenatural, frente al cual, sabido es, ninguna mujer soltera está lo suficientemente protegida... A los nueve meses nace el hijo del Trauco, acto que no afecta socialmente a la madre ni al niño, puesto que ambos, están relacionados con la magia de un ser extraterreno; quien no siempre responde al “culme”, lanzado con el objeto de alejarlo y escapar de los efectos de su presencia; o los azotes, dados a su Pahueldún, que debería afectarlo intensamente; como en igual forma a la quema de sus excrementos. Su potencia es tal, que en ciertas ocasiones, nada ni nadie puede detenerlo
Curso: 6°B "Los payachatas" (zona norte)
Esta es una leyenda Inca que cuenta la historia de dos tribus enemistadas. Las constantes peleas y discusiones por las tierras hacían su convivencia casi insostenible. Un día, el destino quizo que el Principe y la Princesa de los respectivos poblados se encontraran. Desde ese instante comienza a crecer un amor puro y sincero superior a los conflictos de sus pueblos.

Cuando las familias se enteraron de este romance no podían comprender lo que sucedía. El odio irreflexible imposibilitaba ver que esta relación podía traer la paz y la unión. Ambas tribus se afanaron en aconsejar e impedir la cercanía de los príncipes, a través de la magia, sin embargo, no tuvieron éxito. Era tanto el amor de la pareja que hasta la naturaleza sentía pena por ellos. Las nubes y la luna comenzaron a llorar. Los lobos aullaban y las tormentas cayeron sobre las tierras, advertencia de los dioses para ambas tribus. Mientras la naturaleza volcaba su fuerza para que los poblados cambiaran de actitud, ellos realizaban toda clase de artilugios para romper con el amor de los jóvenes. Tan inútiles resultaron los esfuerzos, que los sacerdotes decidieron sacrificarlos para que nunca llegaran a estar juntos. En una noche oscura y sin luna los príncipes fueron asesinados.

La fuerza de la naturaleza se hizo presente, llovió y llovió por días y noches. Las lluvias, cada vez más intensas, fueron acompañadas de truenos y relámpagos que asolaron la región. Las dos tribus desaparecieron, producto de las inundaciones y en lugar de ellas aparecieron dos hermosos lagos por donde se ha visto pasar en pequeñas canoas a los dos príncipes finalmente juntos. Los lagos creados por las intensas lluvias son el Chungará y el Cota-Cotani. La naturaleza no contenta con este homenaje, puso en el lugar de las tumbas de los jóvenes dos volcanes: El Parinacota y el Pomerame.
Curso: 6°C "El Caleuche" (zona sur)
El Caleuche es un buque misterioso que navega y vaga por los mares de Chiloé y del sur de nuestro país. Se dice que lo tripulan brujos muy poderosos. Por lo general aparece cuando hay neblina, que él mismo crea, y en las noches oscuras se ilumina intensamente. Nunca surca las aguas de día.

En la cubierta de esta legendaria embarcación se realizan grandiosos bailes y es posible escuchar una maravillosa música de fiesta. Son justamente estas melodías las que atraen a los náufragos o tripulantes de lanchas veleras, a los cuales incorpora como parte de su dotación.
Sin embargo, el Caleuche se convierte en un simple madero flotante si una persona, que no sea bruja, se aproxima a él o, incluso, se hace invisible.

Los marineros del Caleuche tienen ciertas particularidades físicas, como una sola pierna para andar, por que la otra la llevan doblada por la espalda, y también son desmemoriados, para impedirles que cuenten el secreto de lo que sucede a bordo.

Al Caleuche no hay que mirarlo, porque a los que lo hacen, los tripulantes los castigan torciéndoles la boca, la cabeza hacia la espalda o matándolos de repente, por arte de brujería. Pero cuando esta misteriosa embarcación se apodera de una persona, la traslada a las profundidades -porque también puede navegar bajo el agua-, mostrándole grandes tesoros y ofreciéndole parte de ellos con la sola condición de no contar lo que ha visto.

También se dice que cuando un comerciante de la zona se enriquece rápidamente, es porque ha hecho ocultas negociaciones con el Caleuche.

Una de las acciones más importantes de este barco es recoger a los que mueren ahogados, acogiéndolos en su interior, lugar que les sirve de eterna mansión.
Curso: 6°D "Los sampoñeros de Socoroma" (Zona norte)
El Pusiri Collo en aymará quiere decir "cerro de los músicos", cuenta la leyenda que esto tuvo su origen en Socoroma La Vieja, Marka Perdida, que esta al lado del Pusiri Collo, cerca del Cerro Aroma.

Había fiesta en el pueblo. En la casa principal los músicos zampoñeros estaban comiendo cuando llegó un viejo haraposo, ruinoso. Algunos invitados dijeron: váyase viejo mocoso. Los músicos, por su parte exclamaron: todos nosotros vamos a llegar a viejos; lo lavaron, lo limpiaron y lo sentaron en medio para que almorzara con ellos.

El viejito antes de entrar a la casa de los músicos se encontró en el corral con una señora que cargaba una guaguita, y la señora dijo: Ay tata, kunat jumax ak’am t’ant’apachas sarnaqtasa. Kawkit purjtasa? Kunara pasjtamsti tata..... (Ay tata señor, por qué andas así tú tan harapiento, tan perdido, qué te pasa, de donde vienes?...). Por su parte, el cabecilla de la fiesta dijo: ¿Qué quieres usted viejo cochino? váyase de aquí ahorita.

El viejito una vez que terminó de almorzar dijo: Me voy, pero ustedes zampoñeros váyanse de aquí muy lejos, sin mirar atrás porque algo terrible va a pasar, esto también se lo comunicó a la señora que cargaba su guagua. Los músicos salieron del pueblo con la señora. Cuando estaban en lo alto del cerro, miraron hacia el pueblo, y en un momento se convirtieron en piedra.

Actualmente, es posible ver en piedra a los músicos con sus zampoñas, como así también a la mujer. Para llegar a Pusiri Collo, desde el pueblo se tiene que caminar alrededor de dos horas. Antiguamente los habitantes de Socoroma subían al cerro Pusiri a rogar por sus cosechas y hacer ceremonias, por considerarlo cerro sagrado.
Curso: 6°E "La Quintrala" (zona central)
Cuenta la leyenda que la Quintrala tenía un crucifijo que, en el terremoto de mayo 1662, se le calló la corona de espinas al cuello. Además, al tener ese amor imposible con el Fray Pedro, ella se desquitaba azotando a su Cristo, y se dice que una vez, mientras la azotaba, él giró su cabeza hacia ella.

Y que algún tiempo después le juró a ese mismo Cristo que si la salvaba de la presión, ella le pondría todos los días y para siempre dos velas de una libra.

El Cristo la salvó, y aún hoy día se le ponen las velas al Cristo de la Agonía. Ahora este Cristo se llama el "Cristo de Mayo", porque para el terremoto de mayo de 1647 todo se derrumbó en Santiago y solo él se mantuvo en pié con las dos velas encendidas y la corona de espinas en el cuello.