lunes, 9 de abril de 2012

Biografía de Mijail Gorbachov



(Mijail Sergueievich Gorbachov; Privolnoje, Stavropol, 1931) Último dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Procedente de una familia campesina rusa de la región del norte del Cáucaso, estudió Derecho en la Universidad de Moscú (1950-55). Allí se casó con Raisha Maximovna Titorenko y se afilió al Partido Comunista. De regreso a su región de origen, realizó una rápida carrera política, ascendiendo a cargos de responsabilidad regional en las juventudes comunistas y en el partido. Completó su formación con estudios de Agronomía en los años sesenta, lo cual le permitió obtener su primer gran éxito político al afrontar la catastrófica sequía de 1968.

Fue entonces cuando saltó a la política nacional, resultando elegido miembro del Sóviet Supremo (1970), del Comité Central del Partido (1971; secretario de Agricultura en 1978) y del Politburó (1980). Esta rápida ascensión culminó con su elección como secretario general del Partido Comunista de la URSS tras la muerte de Chernenko (1985), por un estrecho margen de votos; obtenía así el máximo poder de la declinante potencia soviética, que se completaría con su nombramiento como presidente del Sóviet Supremo y jefe del Estado (1988).

La llegada de Gorbachov al poder suponía no sólo una renovación generacional, sino también una esperanza de renovación política: Gorbachov encarnaba la corriente reformista que proponía una apertura liberalizadora para sacar a la URSS del estancamiento económico, político y cultural en el que había quedado sumida desde la época de Brezhnev. Gorbachov no defraudó esas expectativas, pues desde 1990 puso en marcha un programa político extremadamente audaz que no sólo acabaría con la dictadura comunista en la URSS, sino con la propia existencia de aquel Estado, transformando así profundamente el escenario internacional.

Dicho programa, sin embargo, era obra de un comunista convencido, deseoso de reforzar y perfeccionar el régimen socialista mediante la trasparencia (glasnost) y la reestructuración (perestroika). La glasnost se produjo primero y con más facilidad: Gorbachov implantó una mayor trasparencia informativa, acabó con la represión hacia los disidentes, desmontó el Estado policial y la censura de prensa, restauró cierta libertad de expresión y reconoció públicamente los crímenes y los errores cometidos en el pasado por el partido y por el Estado soviético. Con todo ello se ganó el apoyo de los gobiernos y de la opinión pública occidental.

Esta acogida no es de extrañar, dado que Gorbachov practicó una política exterior pacifista, llevando de hecho a la URSS a renunciar a su papel de gran potencia mundial, con tal de reducir así los pesados gastos militares que apenas podía soportar la debilitada economía del país (tratado de desarme pactado con los Estados Unidos de Reagan en 1987; retirada de Afganistán en 1989). La retirada del ejército soviético condujo a procesos más o menos revolucionarios que acabaron con los regímenes comunistas en Europa central y oriental, abriendo el camino para la reunificación de Alemania (1990).

La reconstrucción económica, sin embargo, sería uno de los principales fracasos de Gorbachov: la perestroika suponía sacar a la economía soviética del caos y el anquilosamiento en el que estaba sumida, introduciendo mayor libertad de empresa y dejando actuar al mercado para corregir los defectos de la planificación. Sin embargo, estas reformas no tuvieron resultados positivos inmediatos, pues desorganizaron aún más el sistema productivo existente y ahondaron el empobrecimiento de la mayor parte de la población. Todo ello creó tensiones sociales, agravadas por los intereses político-económicos que se veían afectados.

En el aspecto político, se inició una apertura que debía conducir gradualmente a una democracia pluripartidista; pero los avances en ese camino, considerados excesivos por la «vieja guardia» comunista, fueron considerados demasiado lentos por la creciente oposición ajena al partido: Gorbachov y su equipo avanzaban despacio por las resistencias existentes dentro del régimen y por el temor a perder el control del proceso. El efecto principal de la apertura fue la eclosión de los sentimientos nacionalistas, que cuajaron en movimientos independentistas en las diversas repúblicas que formaban la URSS.

En 1991 se produjo un intento de golpe de Estado militar de tendencia involucionista, que fue detenido por la fuerza del movimiento democrático radical, encabezado por Boris Yeltsin; éste se hizo dueño del poder en Rusia, apartando a Gorbachov y pactando con los dirigentes de las otras repúblicas el desmantelamiento de la URSS. Gorbachov se retiró de la política en aquel mismo año; aunque se presentó a las elecciones presidenciales de Rusia en 1996, obtuvo un resultado pésimo, reflejo de la impopularidad que se ganó en su propio país.

2.- La Guerra Fría y la política de bloques


1. El mundo se divide en bloques: 1945-1955


1.1. Los orígenes de la guerra fría 1945-1947

La Gran Alianza que había derrotado al Eje en una cruenta guerra de casi seis años se rompió en el corto plazo de unos meses. El desencuentro entre soviéticos y occidentales había aflorado ya en las últimas fases de la guerra. El fin del conflicto abrió el proceso hacia la ruptura definitiva.

El año 1946 fue escenario de una creciente desconfianza entre los vencedores. Por un lado, el fin de la guerra mundial había desencadenado en Grecia y China, sendas guerras civiles donde se enfrentaban pro-comunistas y pro-occidentales; por otro, la creciente tensión entre soviéticos y norteamericanos se reflejaba en las comunicaciones diplomáticas: ambas potencias se acusaban mutuamente de pretender dominar el mundo.


Churchill, que había perdido las elecciones británicas en 1945, se sintió con libertad para proclamar lo que cada vez era más evidente. En un célebre discurso en Fulton, EEUU, denunció que un “telón de acero” estaba separando la Europa bajo control soviético del resto del continente.

Mientras tanto, la tensión entre las autoridades de ocupación occidentales y soviéticas en Alemania era cada día más palpable.

1947 se inició con una flagrante violación de los acuerdos de Yalta en lo referido a Polonia. En enero, los candidatos comunistas vencieron en unas elecciones claramente adulteradas por las autoridades de ocupación.

El evidente afán soviético de extender el sistema comunista en Europa desencadenó la reacción norteamericana. Esta se articuló en el terreno político y en el económico.

La Doctrina Truman

En febrero de 1947 una alarmante nota del gobierno británico llegó a Washington. En ella se informaba que Londres era incapaz de continuar apoyando al gobierno conservador de Atenas en su lucha contra las guerrillas comunistas griegas. La nota también indicaba que Gran Bretaña era incapaz de seguir ayudando financieramente a Turquía.

La administración norteamericana reaccionó rápidamente. En un discurso pronunciado el 12 de marzo ante el Congreso, el presidente Truman demandó la aprobación de una ayuda de 400 millones de dólares para Grecia y Turquía. En este discurso, el presidente enunció lo que se vino a denominar la Doctrina Truman: EEUU anunciaba su intención de ayudar a cualquier gobierno que hiciera frente a la amenaza comunista. Truman proclamaba la voluntad de su país de aplicar una política de “contención del comunismo”.

El Plan Marshall

La segunda medida adoptada en Washington trataba de responder al peligro que suponía que la población europea, empobrecida y hambrienta, abrazara las ideas revolucionarias. Para contener al comunismo era necesario crear condiciones económicas que impidieran su expansión. El 5 de junio de 1947, el secretario de estado norteamericano, George Marshall, anunció el Programa de Recuperación Europeo (European Recovery Program), conocido popularmente como el Plan Marshall.

Se trataba de un masivo programa de ayuda económica a Europa. Aunque el plan servía claramente a los intereses diplomáticos y geoestratégicos de EEUU (las empresas y productos norteamericanos inundaron el continente), supuso una extraordinaria inyección de ayuda económica que favoreció la acelerada recuperación de Europa occidental.

La negativa de Stalin a que los países de su órbita aceptaran la ayuda hizo que Plan Marshall dividiera a Europa en dos. La Europa occidental que en pocos años inició un rápido crecimiento económico, y Europa oriental, sometida a la URSS y con grandes dificultades de desarrollo. La excepción a esta regla fue la España de Franco, a la que Washington negó su ayuda por el carácter fascista de su régimen político y su colaboración con las potencias del Eje.

La respuesta soviética

La URSS reaccionó, en septiembre de 1947, creando la Kominform (Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros) para coordinar y armonizar las políticas de los partidos comunistas europeos.

En su reunión constitutiva, el representante soviético, Andrei Jdanov, líder de la Kominform, proclamó que el mundo se había dividido en dos bloques y que los países del "campo antifascista y democrático", es decir, el de la URSS y sus aliados, debían seguir fielmente el liderazgo de Moscú.

En sólo dos años, la ruptura se había consumado. En adelante, las relaciones internacionales mundiales estarán determinadas por el enfrentamiento entre las dos superpotencias surgidas de la guerra mundial

La Guerra Fría y la política de bloque


Material perteneciente a la página web www.historiasiglo20.org

Introducción

El enfrentamiento entre la Unión Soviética y las potencias occidentales, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, se había iniciado en 1917 con el triunfo de la revolución bolchevique. La agresión de las potencias del Eje en 1941 posibilitó una alianza efímera entre países con sistemas políticos y económicos radicalmente distintos y enfrentados

La Gran Alianza consiguió derrotar a los fascismos europeos y el expansionismo japonés, pero empezó a resquebrajarse antes incluso de que las tropas aliadas ocuparan Berlín. Dos años más tarde, los aliados habían roto.

Se iniciaba la Guerra Fría, un largo período de rivalidad (1947-1991) que enfrentó a EEUU y la Unión Soviética y sus respectivos aliados y que determinó las relaciones internacionales durante casi medio siglo.

La guerra fría se libró en los frentes político, económico y propagandístico. No hubo un enfrentamiento directo militar entre las dos superpotencias nucleares, EEUU y la URSS. Ese conflicto hubiera llevado a un verdadero holocausto nuclear en el planeta. Sin embargo, múltiples guerras en otros escenarios jalonaron el período. En prácticamente todos estos conflictos, las dos superpotencias y sus aliados apoyaron diplomáticamente y armaron a los contendientes.

La guerra fría concluyó con el derrumbamiento del bloque soviético. No fueron las armas las que derrotaron a la URSS, sino la ineficacia de su sistema económico y la ausencia de libertades políticas.

Conceptos básicos

O.T.A.N: Organización del Tratado del Atlántico Norte. Fue creada en 1949. Es una organización militar de países capitalistas (frente a la URSS) dominada por EEUU.
Sociedad Igualitaria: Es un concepto que señala la importancia de la igualdad social.

Superpotencia: Es un país muy poderoso que domina la escena mundial. En estas épocas eran la URSS y los EEUU.

Pacto de Varsovia: Es una alianza militar (1955) entre Albania, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumania y la URSS (que la dominante), frente a la OTAN.

“Caída del muro de Berlín”: El 9 de Noviembre de 1989 las personas comienzan a pasar desde Berlín Este (comunista) hacia Berlín Oeste (capitalista) y los guardias les dejan hacerlo, y esto hace que termine el régimen comunista.

Yugoslavia: sufre una guerra civil en los años 90 que termina con la federación, independizándose varios estados.

Planificación centralizada: Es un sistema económico en el cual el gobierno manda a las empresas lo que deben fabricar, a quién se lo van a vender.

Guía de Trabajo nº1: “Influencia del Despotismo Ilustrado en América y Chile”



“Los cambios del siglo XVIII en América y Chile”


Al llegar el año 1700, en España se produjeron cambios que llevaron al pode a la dinastía de los Borbones (de origen francés), con lo que cambió la forma de administrar el imperio. Los nuevos gobernantes, influidos por el Despotismo Ilustrado, llevaron adelante una serie de reformas tendientes a robustecer el poder de los reyes, centralizar el aparato administrativo, ejercer un mayor control sobre la población y dar un nuevo impulso a la actividad comercial, sobre todo después de la crisis financiera que había vivido el imperio durante el siglo anterior.

Esta nueva política se reflejó en las siguientes medidas:

 Se crearon dos nuevos virreinatos: el de Nueva Granada (Colombia) en 1739, reforzado con la Capitanía General de Venezuela, y el del Río de La Plata (1776), que incluyó la presidencia de Charcas o Alto Perú.

 Se crearon nuevas subdivisiones administrativas dentro de cada gobernación y virreinato, conocidas como Intendencias.

 Se ordenó la fundación de nuevas ciudades y villas.

 Se estimuló la educación a través de la apertura de nuevos colegios y universidades.

 En los cargos públicos se privilegió el nombramiento de funcionarios de carrera en vez de representantes de la aristocracia, como se acostumbró hacer durante el siglo XVIII.

 Se fortaleció el poder sobre la Iglesia, llegando incluso a expulsar a los jesuitas del continente debido a que defendían ideas contrarias a la Corona y a que su gran influencia sobre la población comenzó a considerarse excesiva.

 Se liberalizó la actividad comercial, permitiendo de ese modo tanto el contacto entre distintos puertos del mismo continente y de soberanía española, como al arribo de comerciantes y contrabandistas ingleses, holandeses, franceses o norteamericanos. Se buscaba así agilizar las rutas comerciales que permitieran una mejor circulación entre los productos de las distintas zonas de la América española.

En Chile, estos cambios en la política administrativa se concretaron en la instauración de las siguientes medidas:
 Una nueva política poblacional, que privilegió la creación de nuevas ciudades.
 La construcción de importantes obras públicas, como la Casa de Moneda (actual Palacio de La Moneda), el Puente de Cal y Canto y el camino que unía Santiago con Valparaíso.
 Se fundó la Real Universidad de San Felipe.
 Siguiendo las nuevas políticas administrativas, se crearon las intendencias de Santiago y Concepción.
 Las nuevas políticas comerciales permitieron crear un organismo encargado de promover esta actividad, conociendo como el Tribunal del Consulado.

Las nuevas políticas impulsadas, sobre todo aquellas que buscaban la parcial liberalización del comercio, permitieron a los habitantes de América tener acceso a nuevas formas de pensamientos que por ese entonces aparecían en el mundo. Importante en este proceso fue el contacto que ahora podían mantener con comerciantes franceses e ingleses, quienes se convirtieron en los principales promotores de dichas ideas en el continente, las cuales junto con recomendar la división del poder monárquico y su regulación a través de una Constitución, también aspiraba a un mayor desarrollo de las industrias locales, el comercio y los niveles de educación.

Grandes Gobernadores Ilustrados del periodo colonial español en Chile.

Durante el periodo colonial español en Chile, varios fueron los personajes que tuvieron el rango de Gobernador de Chile, pero entre estos destacaremos la obra realizada por tres de ellos, que con su labor, lograron grandes avances para el país en aquella época de siglo VXIII.

Nos centraremos en tres gobernadores del la Capitanía General que destacaron por sus ideas ilustradas.

a) Gobierno de José Antonio Manso de Velasco (1737 – 1744): Fue un político y militar español, como gobernador de Chile se encargó de aplicar la política fundacional de la dinastía borbónica- uno de cuyos objetivos era aumentar el control que el Estado ejercía sobre la sociedad-, ordenó el establecimiento de varios poblados.

- Centros agrícolas como San Felipe y San Agustín de Talca en 1740, Los Angeles, Nuestra Señora de las Mercedes (Cauquenes) y San Fernando en 1742, San José de Logroño (Melipilla), Santa Cruz de Triana (Rancagua) y San José de Buena Vista (Curicó) en 1743.
- Centros mineros de Copiapó en 1744, llamándose por aquel tiempo San Francisco de la Selva.

b) Gobierno de Domingo Ortiz de Rozas ( 1745 - 1755 ): Fue gobernador de la provincia de la Plata, posteriormente fue gobernador de Chile donde se vio reflejada su obra en el plano de la fundación de ciudades:
- Realizó el parlamento con los mapuches, efectuado en Tapihue (Región de Biobío), el 22 de diciembre de 1746, que no tuvo efecto práctico. También le correspondió poner en marcha la casa de Moneda (1749) y la Real Universidad de San Felipe, nombrando el 6 de enero de 1747 al primer rector, cargo que recayó en Tomás de Azúa. Inauguró la nueva corporación el 11 de marzo de ese año. Hombre activo, realizó diversos adelantos para el reino, y aplicó la política de fundación de ciudades estableciendo Quirihue y Coelemu, en 1749; La Florida, en 1751; Petorca y Casablanca, en 1753; La Ligua y Cuz Cuz o Illapel, en 1754; y Linares en 1755. A raíz del gran terremoto que asoló Concepción, trasladó la ciudad al valle de la Mocha en 1754.


José Antonio Manso de Velasco Domingo Ortiz de Rozas Ambrosio O’Higgins
c) Gobierno de Ambrosio O`Higgins (1788 - 1796 ): Fue unos de los más destacados personajes del periodo colonial, de origen irlandés, desde donde emigro hacia España por motivos religiosos, hizo carrera militar y política que lo llevo a ser nombrado gobernador de Chile y Virrey del Perú. Fue un fiel exponente del Despotismo Ilustrado, pues propició una serie de adelantos sin perder la jerarquía de mando.
- Los primeros meses de su administración transcurrieron en la recopilación de datos sobre el estado de las finanzas públicas de la recolección de impuestos, de la producción agrícola y minera y del comercio interno y externo.
- Hombre extremadamente metódico, realizó un listado de necesidades de obras públicas. Con toda esta información estableció un plan de trabajo para ser realizado en diez años, plazo que se había propuesto ejercer el cargo.
- Paralelamente se dedicó a poner al día la administración del gobierno y a implantar con mano de hierro el cumplimiento de las normas y reglamentos, con exigencias de honradez y eficiencia absolutas.
- Viajó al norte del país donde fundó Santa Rosa de los Andes (1791), Illapel (1788), Combarbalá (1788) y Vallenar (1788), y dio facilidades a los productores de esas zonas para mejorar la comercialización y exportación de sus productos.
- Fundó la villa de San José de Maipo (1792).
- Luego se dirigió al sur, donde fundó Constitución (1794), Linares (1794) y Parral (1795). En enero de 1796 pudo repoblar Osorno, gracias a la paz lograda con los mapuches en el parlamento de Negrete, el 4 de marzo de 1793.
- Obras públicas, como la construcción de los tajamares del Mapocho y el camino entre Santiago y Valparaíso.
Tajamares del Mapocho: Es el nombre que recibieron los muros de contención de las aguas levantados durante la época colonial para encauzar las aguas del río Mapocho.


La expulsión de los Jesuitas

“A fines del mes de octubre de 1767, el rey Carlos III, tras recibir las indicaciones de su consejo asesor, determinó la expulsión de los miembros de la orden de la compañía de Jesús de todos sus dominios, que se extendían a través de América, las islas Filipinas, así como España y gran parte de la península itálica. Esta medida fue considerada como una forma de contrarrestar el gran poder e influencia que la orden Jesuita había adquirido en el Imperio español, tanto por su Laborde formación de las élites criollas, como por el gran poder económico que manejaban, expresada en América en particular en las vastas misiones de evangelización que establecieron en la zona que hoy ocupa Paraguay y el norte de argentina. En estos y otros lugares del continente los jesuitas instalaron eficientes haciendas que producían gran cantidad de bienes, dentro de los cuales destacaba la yerba mate, infusión estimulante muy demandado en la época y cuyo comercio le reportaba a la Compañía de Jesús importantes ganancias económicas. Junto a ello, persistieron diferencias éntrelos objetivos de evangelización propuestos por los jesuitas –respetando las tradiciones indígenas y esforzándose por agrupar a estos en poblaciones (misiones) que les permitieran un contacto permanente con la religión-, y los intereses territoriales de la Corona, en particular en la frontera con el Brasil. Una vez expulsados de los territorios bajo soberanía española, muchos jesuitas se radicaron en Roma, como fue el caso de los sacerdotes nacidos en Chile Juan Ignacio Molina, Felipe Gómez de Vidaurre y Alonso Ovalle, quienes desde su exilio escribirían obras que reflejaban la nostalgia por el suelo americano. Hasta hoy subsisten testimonios de la presencia jesuita en América, como las edificaciones de sus establecimientos misionales en el área guaraní y obras musicales por medio de las cuales buscaron entregar su mensaje religioso a las poblaciones indígenas”.
Fuente: texto adaptado de “Historia y Geografía” de Héctor Barros et Al.

1.- ¿Cuáles fueron las razones de la expulsión de los jesuitas de las colonias americanas?
2.- ¿Qué sucedió con los sacerdotes después de este hecho?
3.- ¿Cuál es el legado de los jesuitas en América?


Vocabulario
• Virreinato:
• Gobernación:
• Presidencia:
• Intendencia:
• Capitanía General:
• Jesuita:
• Soberanía:
• Contrabandistas:

Guía de aprendizaje nº2: “Despotismo Ilustrado”


Introducción: siglo XVIII

Fue un siglo especial con realidades contradictorias. En Europa fue el siglo del Antiguo Régimen, y a la vez el siglo de las nuevas ideas, de los Derechos naturales del los hombres.

Se inicia la Edad Contemporánea, a partir de la Revolución Francesa en 1789. Se le ha llamado el siglo de la Ilustración. El siglo de los filósofos. En Francia: Montesquieu, Voltaire, Rousseau. Ellos platearon los Derechos del hombre: libertad, igualdad, soberanía, separación de los Poderes del Estado. Estas ideas se resumieron en “La Enciclopedia”, publicada bajo la dirección de Diderot y D’Alambert. Fue el siglo del Despotismo Ilustrado (los monarcas Carlos III de España, José II de Austria, Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia lo hicieron realidad en sus reinados).

El siglo XVIII vivió varias Revoluciones: la revolución ideológica antes enunciada. La primera Revolución Industrial que se inició en Inglaterra, con el empleo del carbón y el hierro. Una revolución Demográfica, que significó en Europa un aumento significativo de la población. Una Revolución Agraria, con un aumento de la agricultura, especialmente el cultivo de la papa y centeno. Revoluciones políticas: La Revolución Americana y la Francesa (a inicios del siglo XIX comenzará La Revolución de independencia iberoamericana).

El Antiguo Régimen significó tratar de mantener la monarquía absoluta, de origen divino; el estado estamental, con clases privilegiadas (clero y nobleza) y una clase no privilegiada, (el Estado Llano: burguesía, proletariado, campesino). Una economía centrada en el Estado, con aduanas interiores, sin libertad de trabajo, ni económica.

En el siglo XVIII hubo un significativo desarrollo económico. Ello hizo surgir dos doctrinas y escuelas económicas: el Fisiocratismo y el Liberalismo.

El Racionalismo del siglo XVIII generó dos consecuencias:
a) Un debilitamiento del sentimiento religioso que llevó a posiciones antirreligiosas y arreligiosas. Surgió una religión basada en la razón: el Deísmo.
b) Un desarrollo de las ciencias exactas fundamentadas en la observación y experimentación.



El Despotismo Ilustrado

El Despotismo Ilustrado constituyó una forma de gobierno que trataba de conciliar el absolutismo con las nuevas ideas de la Ilustración, intentando para ello conjugar los intereses de la monarquía con el bienestar de los gobernados. Se desarrolló durante la segunda mitad del siglo XVIII.

El término tiene su origen en la palabra italiana "Déspota", es decir, soberano que gobierna sin sujeción a ley alguna.

Las ideas de la Ilustración habían atacado las bases del Antiguo Régimen: el Absolutismo Monárquico, autoritarismo religioso y privilegios de clase. El aspecto optimista de la Ilustración, al considerar la razón como medio para conseguir la felicidad de los pueblos, tuvo muchos adeptos entre los hombres de Estado, e incluso los reyes, que elegían sus ministros entre políticos ilustrados, dando origen al sistema de gobierno que se llamó Despotismo Ilustrado.

Reconociendo como positivas muchas de las ideas que expresaban los pensadores ilustrados en sus obras. Apoyaban el progreso industrial, el comercio entre las naciones, las nuevas concepciones científicas sobre el universo y el cultivo de la investigación sobre la naturaleza y la filosofía. Al mismo tiempo, utilizaron algunos de los conceptos ilustrados –como la administración racional o la oposición al poder de las Iglesias- en beneficio de un gobierno más centralizado y con mayores atribuciones sobre la población. A estos reyes que intentaron conciliar la política absolutista con la filosofía de la Ilustración, se les llamó déspotas ilustrados.

El Despotismo Ilustrado buscaba el bienestar del pueblo, sin modificar las estructuras de poder. Por ello, adoptaron una serie de reformas que tenían como objetivo fortalecer el poder del Rey y mejorar la situación económica y social del reino, fomentando la industria, el comercio y la educación, como medios de alcanzar el progreso. Reorganizando el sistema tributario, intentando distribuir de manera más equitativa los impuestos y mejoraron la selección de los funcionarios de gobierno para hacer más eficiente la administración. Los déspotas ilustrados se rodearon de pensadores y artistas, y patrocinaron las artes como forma de estimular la cultura y exaltar su poder. Las principales cortes de Europa se convirtieron en focos de desarrollo cultural. Los gobernantes más representativos de esta tendencia fueron Federico II de Prusia (1712 – 1786), Catalina II de Rusia (1729 – 1796) y Carlos III de España (1716 – 1788).

Independiente de sus pretensiones reformistas, el Despotismo Ilustrado no implicó diferencias sustanciales con las monarquías absolutas, salvo dotar al monarca de un aura de mayor preocupación por los problemas de la nación. Ante la situación social europea, marcada por una profunda desigualdad, y las crisis severas que enfrentaban sus economías, el despotismo Ilustrado puede considerarse como el intento de los monarcas por defender su poder, estableciendo modificaciones que beneficiaran a la población y calmaran las críticas de los grupos descontentos, pero sin ceder en los asuntos que pudieran cuestionar su poder y autoridad.

El Parlamentarismo Inglés

Gran Bretaña fue prácticamente el único país europeo donde el Absolutismo Monárquico no llegó a implantarse, a causa de las revoluciones de 1640 y 1688, y de la influencia del Parlamento.

A lo largo del siglo XVIII fue adquiriendo forma el sistema del Parlamentarismo inglés, en el cual el rey estaba en realidad bajo la tutela del Parlamento, el parlamentarismo era considerado por los filósofos y escritores políticos de la época como digno de ser imitado, por su equilibrio de poderes.

La sociedad del Antiguo Régimen

1.- Los estamentos sociales:
Bajo la denominación de Antiguo Régimen se engloba al modo en que se organizaba la sociedad de los Estados monárquicos de la Época Moderna. La sociedad del Antiguo Régimen tiene diferencias importantes con la nuestra. Lo mismo que en la Edad Media, se trata de una sociedad estamental, en la o que los derechos no eran individuales, sino que se establecían por fueros o privilegios pactados con el monarca por un estamento, gremio, ciudad o territorio. Quien no pertenecía al grupo que obtenía el fuero, no gozaba del beneficio; los derechos por tanto, no eran universales, pues no se consideraba, como hoy, que todas las personas fueran iguales.

En la sociedad del Antiguo Régimen coexistían tres estamentos: el clero, la nobleza y el Tercer Estado o Estado Llano. La nobleza y el clero eran los estamentos privilegiados, tenían una serie de ventajas como no pagar impuestos, regirse por leyes propias y tener preferencia en diferentes actividades, por ejemplo, en la asistencia a espectáculos públicos. Este sistema de privilegios se traducía en una estructura social muy jerarquizada, marcada por profundas diferencias en las condiciones de vida de los sujetos. Ahora bien, estas diferencias podían establecer tanto entre un estamento y otro, como al interior de cada uno de ellos. Así por ejemplo, un comerciante adinerado pertenecía al Tercer Estado, lo mismo que un campesino empobrecido. Podían existir nobles y clérigos tan pobres como un campesino, pero a pesar de ello, tenían más privilegios que este o que un rico burgués.

2.- Los estamentos privilegiados:
Los estamentos privilegiados estaban encabezados por las familias reales de cada territorio y sus respectivas noblezas, además de los miembros del clero. La nobleza vivía de las rentas y tributos que obtenían de la tenencia de gran cantidad de tierras, pues no desempeñaban oficios productivos. La crisis económica del siglo XVII afectó a quienes vivían de estos ingresos, por lo que la nobleza empezó a sufrir severos problemas económicos. Sin embargo, los nobles más cercanos a la Corte mantuvieron una riqueza considerable, sumada a una gran influencia política. Los estamentos nobles experimentaron cambios en su composición, pues a la nobleza de sangre se sumaron personas que adquirían el status nobiliario a cambio de dinero, las monarquías vieron en la venta de títulos una interesante fuente de dinero, especialmente cuando sus despilfarros en el lujo cortesano y en las guerras los hicieron estar ansiosos por conseguir más dinero. Los burgueses más adinerados vieron en este mecanismo una forma de obtener el prestigio social asociado a la posesión del título y hasta de un escudo de armas, consiguiendo con ello status y privilegios.

3.- El Tercer Estado:
La mayor parte de la sociedad pertenecía al Tercer Estado. Lo componían una minoría de banqueros, comerciantes, propietarios de talleres manufactureros, todos bastante adinerados, y una mayoría de trabajadores y campesinos que no tenían ni riqueza ni propiedades. Junto a ellos, subsistía una masa de pobres, mendigos y vagabundos que se concentraban de preferencia en las ciudades. Estas últimas evidenciaban una aguda diferenciación entre quienes tenían más dinero, y pasaron a denominarse propiamente como burguesía, y aquellos más pobres que malvivían de su salario o en casos extremos, de la caridad ajena, y que se distinguían de los burgueses por sus falta de recursos.

La burguesía constituía un sector en ascenso. En sus capas más prósperas estaban los acaudalados comerciantes y financistas, los grandes maestros artesanos, los incipientes industriales y un número creciente de abogados y profesionales. Sus miembros más capacitados formaban parte de los cuadros técnicos y administrativos del Estado. Su cultura, sus gustos y muchos aspectos de su modo de vida eran adoptados incluso por los nobles. Durante el siglo XVIII, la burguesía se consolidó como el sector social más influyente en lo económico, cultural y social, aunque su influencia chocaba con las estructuras políticas que le impedían una mayor participación en el Estado. El hecho de que el Tercer Estado cargara con los impuestos que mantenían a la monarquía y a los estamentos no contribuyentes, generó el malestar de este sector.

Los campesinos constituían el grupo más numeroso y con su trabajo sostenían buena parte de la economía de sus países, además de los lujos y comodidades de los grupos privilegiados. Una minoría de campesinos poseía tierras, pero el resto debía trabajar para otros y, por lo general, sus condiciones de vida eran malas. Estos hombres sufrieron de un empobrecimiento constante hacia mediados del siglo XVIII. La población creció en este siglo y, pese a las mejoras agrícolas, en muchas regiones europeas se sufrió de hambre.

Guía de aprendizaje nº1: “El Siglo XVIII o El Siglo de las Luces”

Durante el siglo XVIII, se produce en el mundo una serie de cambios que van a conmover al mundo tanto por los idearios filosóficos como por los hechos reales manifestados por sus protagonistas.

Precedido de una época floreciente, como es la primera parte de la Edad Moderna, que se desarrollan el Renacimiento, el Absolutismo, la Reforma y la Contrarreforma; movimientos con los cuales se logra el auge en muchos de los aspectos de la vida humana, observamos que al llegar a su fin esta Edad en el siglo XVIII, se manifiestan signos de decadencia, pero también de esperanzas para el hombre que busca la libertad, esto se ve en dos grandes acontecimientos que repercutirán en el alma americana, como fueron la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa.

La Ilustración

La Ilustración es un movimiento intelectual de fines del siglo XVIII, desarrollado fundamentalmente en Europa, pero cuyas consecuencias se extienden después al resto del mundo.

Lo esencial de la Ilustración es la convicción con respecto al uso e importancia superior de la razón humana, frente a los dogmas religiosos, las tradiciones pasadas o las instituciones existentes. El hombre, el ser racional por excelencia – decían los filósofos ilustrados-, tiene que basar su vida en la razón. Con ella y sólo con ella, se acometerá el estudio de Dios, el hombre y la naturaleza. La época de la razón está llamada a dejar atrás la edad oscura (como ellos la denominan) de la Edad Media o época de la fe.

Durante la Ilustración, Dios pasa a cumplir un nuevo pape. Ya no es la Providencia Divina que actúa en la historia y a quien hay que dirigir las súplicas, sino simplemente es el Ser Supremo, que creó el mundo, pero a la manera de un relojero que fabrica un reloj: una vez creado, el instrumento funciona por sí mismo, con absoluta independencia de su creador. Es el llamado Deísmo: Dios creó, pero el mundo sigue su marcha por leyes naturales. Algunos fueron más extremos en su postura y ni siquiera reconocieron la existencia de Dios: son los ateos.

Consecuencia natural de lo anterior fue la declinación de las ciencias sagradas a favor de las ciencias exactas o las útiles.

La Ilustración tuvo su origen en Inglaterra, con John Locke (1632 – 1705) y Thomas Hobbes (1588 – 1679), y pronto alcanzó mayor desarrollo en Francia, donde estuvieron los más representativos pensadores de este movimiento intelectual.

Pensadores destacados

Montesquieu (1689- 1755) escribe “El Espíritu de las Leyes” (1748), donde defiende la limitación del poder del Estado. Según él, el poder del gobierno es ilimitado, y por ello es imprescindible la división del ejercicio de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial entre los sujetos diversos.

Si los poderes están reunidos en una sola persona estamos frente al despotismo. Como sabemos, la doctrina de la división de los poderes tuvo muy amplia recepción y fue acogida por la mayoría de las constituciones democráticas de los siglos XIX y XX.

Quizás l más agudo y brillante de los filósofos fue Voltaire (1694 – 1778). Furibundo antirreligioso, se burló de la Iglesia, la doctrina y las costumbres cristianas. Criticó, además, duramente la monarquía absoluta.

Ya en pleno siglo XVIII, Jean Jacques. Rousseau (1712 – 1778) destaca por su obra “El Contrato Social”. Según Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza y ha sido pervertido por una sociedad corrupta. En consecuencia, Rousseau es contrario a la noción cristiana de pecado original. Además, sostenía que los hombres nacen libres e iguales, de manera que los mismos individuos pueden constituir una sociedad mediante un pacto o contrato social, que garantice la libertad e igualdad entre ellos. El único soberano en la sociedad es el pueblo que se expresa a través de la voluntad general, en forma de leyes. Estas ideas, en general, siguen teniendo una amplia acogida y son la base de las democracias contemporáneas.

La Enciclopedia estaba llamada a ser la Biblia de la Ilustración. Fue una monumental obra de 35 volúmenes, publicados entre 1751 – 1772. Esta publicación, que fue dirigida por Diderot (1713 – 1784) y D’Alambert (1717 – 1783), es aún más radical en cuanto desecha las ideas de Dios y de patria, a favor del ateísmo y el cosmopolitismo, ambos llamados a superar las barreras religiosas y de nacionalidad, que se consideraban fruto de la ignorancia.


La Enciclopedia fue una gran obra de divulgación de los ideales ilustrados, que perseguía transformar a los europeos en hombres liberados de sus creencias y del pasado, sometidos exclusivamente a los dictados de su propia razón (cuyos intérpretes, por ciento, son los propios filósofos o pensadores ilustrados).

El Orden Económico

Asimismo como el nivel político, el orden económico tenía sus propias condiciones de desarrollo basado en leyes naturales.

La escuela fisiocrática (de physis, naturaleza) sostenía que la tierra y sus productos eran la fuente de la riqueza, en oposición al mercantilismo, que la situaba en los metales preciosos.

El más importante fisiócrata fue Quesnay (1723 – 1790), quien señalaba a la agricultura como la más importante área de la economía, y al campesinado como la única clase productiva. Para que la agricultura prosperara, era necesaria la libertad económica, según Quesnay, y, por lo tanto, debía eliminarse el proteccionismo mercantilista. Su exigencia de libertad de comercio era paralela al progreso de las ideas de libertad política y de las personas.

Otro autor, Adam Smith (1723 – 1790), enseñó que la única fuente de riqueza es el trabajo. Fundamentó su posición en su obra “La Riqueza de las Naciones” (1776). Según él:

- Se necesitaba una plena libertad, pues el progreso y bienestar económico resultan de una creciente división del trabajo.
- No debía haber intervención del Estado en el proceso económico.
- La iniciativa privada es el motor del desarrollo y su consecuencia natural.
- La libre competencia es la clave del progreso económico de las naciones (triunfan los más eficientes y desaparecen los ineficientes).
- Debía regir la ley de la oferta y la demanda, gracias a la cual los precios se regulan naturalmente, en forma conveniente y justa. Así, la economía al igual que la naturaleza, se regía por las leyes naturales.
- Condenaba las aduanas proteccionistas, las regulaciones estatales, la fijación de precios y salarios y las organizaciones gremiales.

Es indiscutible que las teorías y avances científicos de esta época prepararon el camino para un gran proceso revolucionario: La Revolución Industrial.