martes, 11 de septiembre de 2012

Maximilian de Robespierre

Político de la Revolución francesa que instauró el régimen del Terror (Arras, Artois, 1758 - París, 1794). Procedente de la pequeña nobleza del norte de Francia, se hizo abogado y frecuentó los círculos literarios y filosóficos de su ciudad en la década de 1780; sus escritos de esa época muestran la influencia de las ideas democráticas de Rousseau.




Cuando Luis XVI convocó a los Estados Generales para resolver la quiebra de las finanzas reales (1788), Robespierre fue elegido para representar al Tercer Estado de Artois. Y cuando la conversión del Tercer Estado en Asamblea Nacional puso en marcha la Revolución francesa (1789), Robespierre se erigió en defensor de las ideas liberales y democráticas más avanzadas (por ejemplo, fue él quien propuso la ley de 1791 que prohibía la reelección de los diputados, con la intención de renovar radicalmente el personal político).

No obstante, no parece que sostuviera convicciones republicanas hasta que la deslealtad del rey a la Constitución (con el intento de fuga de la familia real en 1791) defraudó su confianza en la fórmula monárquica; entonces sí, fue uno de los promotores de la ejecución de Luis XVI y de la implantación de la República.



Hombre íntegro, virtuoso y austero (recibió el sobrenombre de el Incorruptible), llevó su rigor moral y su fidelidad a los principios hasta el fanatismo. Esa fama le convirtió en uno de los líderes más destacados del Club de los Jacobinos, que agrupaba al partido revolucionario radical. Allí sostuvo la idea de mantener la paz con las potencias extranjeras para consolidar la revolución en Francia, pues veía en la guerra exterior que impulsaban los girondinos un claro peligro de debilitamiento del régimen.



El apoyo de las masas revolucionarias de París (los sans-culottes) a tales ideas se expresó en una «revolución dentro de la Revolución» en 1792-93, que llevó a Robespierre al poder: primero como miembro de la Comuna revolucionaria que ostentaba el poder local; luego como representante de la ciudad en la Convención nacional que asumió todos los poderes, y en la que Robespierre apareció como portavoz del partido radical de la Montaña (junto con Danton y Marat); y, una vez eliminados del poder los girondinos, como miembro del Comité de Salvación Pública en el que la Convención delegó el poder ejecutivo (1793).



Tras arrebatarle el poder a Danton, Robespierre se convirtió en el «hombre fuerte» de aquel Comité, secundado por Saint-Just; instauró una dictadura de hecho para salvar a la Revolución de las múltiples amenazas que se cernían sobre ella: el ataque militar de las monarquías absolutistas europeas coligadas contra Francia, la amplitud de la insurrección contrarrevolucionaria en el interior (conocida como la Vendée), la quiebra de la Hacienda Pública y el empobrecimiento de las masas populares.

Robespierre impuso una sangrienta represión para impedir el fracaso de la Revolución, no dudando en aprobar leyes que recortaban las libertades y simplificaban los trámites procesales en favor de una «justicia» revolucionaria tan expeditiva como arbitraria; completaba el mecanismo represivo un sistema de delación extendido por todo el país mediante 20.000 comités de vigilancia. En 1794 eliminó físicamente a la extrema izquierda (los partidarios de Hébert) y a los revolucionarios moderados (los indulgentes de Danton y Desmoulins), al tiempo que perseguía sin piedad a toda clase de contrarrevolucionarios, monárquicos, aristócratas, clérigos, federalistas, capitalistas, especuladores, rebeldes, traidores y desafectos (hasta 42.000 penas de muerte en un año).




Buscaba así eliminar las disensiones y cohesionar a la población en torno al gobierno revolucionario y al esfuerzo de guerra. Adoptó medidas sociales encaminadas a ganarse el apoyo de las masas populares urbanas, como la congelación de precios y salarios. Quiso recuperar la religión como fundamento espiritual de la moral y del Estado, instaurando por decreto el culto del Ser Supremo y celebrando en su honor una fiesta en la que quemó una estatua que simbolizaba el ateísmo. El éxito obtenido en la batalla de Fleurus (1794), que detuvo el avance de los ejércitos austriacos y prusianos hacia París, culminó la obra de Robespierre poniendo a salvo el régimen revolucionario; pero fue también el inicio de su caída, pues al desaparecer la situación de emergencia resultaban aún más injustificados los excesos del Terror.



Una coalición de diputados de diversas tendencias obtuvo de la Convención el cese y arresto de Robespierre y sus colaboradores en el Comité, en una turbulenta sesión en la que se impidió hablar a los acusados y en la que el propio Robespierre resultó herido. De nada sirvió el conato de insurrección popular que protagonizaron los sans-culottes para salvar a Robespierre. Juzgado por sus propios métodos, fue guillotinado junto con 21 de sus partidarios en la plaza de la Revolución, poniendo fin al Terror y dando paso a un periodo de reacción hacia posiciones moderadas.



Jean-Paul Marat

(Boudry, Francia, 1743-París, 1793) Político francés. Nació en el seno de la humilde familia Mara, de origen sardo, de la que tomó su apellido. Estudió medicina en París y se doctoró en Londres, donde en 1774 publicó en inglés The Chains of Slavery, obra en la que critica a la monarquía ilustrada. De este período datan sus primeros contactos con la francmasonería.





Al estallar la Revolución Francesa aumentó su exaltada propaganda de la misma, lo que le granjeó no pocas amonestaciones y enemistades. La publicación del periódico L'Ami du Peuple, plataforma de sus ideas sobre la libertad de expresión y la condena del Antiguo Régimen, lo llevó a prisión por primera vez.



Como miembro del club de los cordeliers, dirigió fuertes ataques contra el ministro Necker, La Fayette y el rey Luis XVI cuando éste trató de huir de Francia. Sus virulentas críticas le obligaron a exiliarse en Londres en dos ocasiones. Sin embargo, sus ideas y su defensa de los derechos del pueblo lo convirtieron en un personaje muy apreciado y popular.



En 1792 tomó parte en las matanzas de septiembre y fue elegido miembro de la Convención y de la Comuna de París, pero tropezó con la animadversión de los girondinos al incitar al pueblo a usar la fuerza y reclamar la dictadura. Cerró su antiguo periódico para publicar el Journal de la Republique Française, y consiguió los votos necesarios para enviar a Luis XVI a la guillotina.



Durante la crisis de la primavera de 1793, los girondinos consiguieron que la Convención le acusase de incitar al pueblo a la violencia, pero fue declarado inocente. La caída definitiva de los girondinos se produjo el 2 de junio de 1793, pero Marat, enfermo y exhausto tras años de lucha, abandonó la Convención. Poco después, el 13 de julio, fue asesinado por la girondina Charlotte Corday.





Georges- Jacques Danton




Político de la Revolución francesa (Arcis, Aube, 1759 - París, 1794). A partir del estallido de la Revolución en 1789, este joven abogado se erigió como líder de las masas populares de París, con las que conectó gracias a su oratoria llana, su energía desbordante y su carácter vitalista.

Fue uno de los animadores del Club de los Cordeliers, aunque mantenía contacto con el de los Jacobinos. Apenas había entrado en la Administración revolucionaria de París cuando el intento de huida de Luis XVI a  Varennes le hizo apoyar las peticiones de instaurar la República (1791); pero escapó a la represión sobre el movimiento republicano huyendo a Inglaterra y atrayéndose así las primeras acusaciones de inmoralidad.



A su regreso se convirtió en uno de los inspiradores de las jornadas revolucionarias de 1792 que dieron paso al régimen de la Convención; al principio ocupó en dicho régimen un papel político preponderante, teóricamente como ministro de Justicia, pero en la práctica actuando como un verdadero jefe de gobierno. Elegido diputado por París, se alineó con el radical partido de la Montaña, si bien sus ideas le inclinaban más bien a un compromiso con los rivales girondinos.

En 1793 propuso la creación de un sistema de Comités que ejercerían el poder ejecutivo ante la situación de emergencia creada por las amenazas interiores y exteriores contra el régimen revolucionario. Él mismo llegó a presidir el más importante, el Comité de Salvación Pública; sin embargo, tres meses más tarde fue expulsado y sustituido por Robespierre, dando comienzo un periodo de dictadura revolucionaria de los «montañeses».

lunes, 10 de septiembre de 2012

La independencia de Estados Unidos

El 4 de julio de 1776, el Congreso de Filadelfia aprobó la Declaración de Independencia, inspirada en las ideas liberales del británico John Locke (1632-1704) y el francés Montesquieu (1689-1755).

El 4 de julio de 1776




Monarca británico Jorge III

La guerra entre España, Francia y Gran Bretaña por el dominio de América del Norte se resolvió el 10 de febrero de 1763 con la firma del Tratado de París. Los británicos obtuvieron todo el territorio francés al norte de los grandes lagos –que actualmente corresponde a Canadá–, más Luisiana al este del Mississippi, mientras España se adueñó del territorio ubicado al oeste de este río. Además, la corona española cedió a los británicos Florida, a cambio de Cuba y Filipinas. Con esto, Francia quedó sin territorios en América del Norte, salvo por las islas de Saint Pierre y Miquelon frente a la costa meridional de Terranova. También conservó sus posesiones en las Antillas.



Por lo tanto, en 1763, América del Norte estaba dividida entre Gran Bretaña y España.



Las posesiones de ambas naciones estaban separadas por el río Mississippi. Sólo la zona noroccidental seguía siendo una tierra de nadie.



En 1763, en la Norteamérica británica había 1.250.000 blancos y más de 250 mil esclavos, equivalentes al veinte por ciento de la población de Gran Bretaña, aunque el nuevo territorio era mucho más extenso y rico.



La paz de París contribuyó al desarrollo económico de los colonos. En el norte se dedicaron al comercio y en el sur a la agricultura. Esta prosperidad fue generando la aspiración de autogobernarse.



La causa más directa de la independencia fue la política autoritaria y comercialmente restrictiva del monarca británico Jorge III (1738-1820), que cada cierto tiempo determinaba la aplicación de nuevos impuestos.



En 1773, a causa de la aplicación de un gravamen sobre el té, se produjeron graves incidentes en el puerto de Boston. Los colonos, disfrazados de indios pieles rojas, asaltaron y arrojaron al mar el cargamento de té de tres barcos. El rey proclamó estado de excepción, se clausuró el puerto de Boston, se redujo el poder político de Massachusetts y se envío a la metrópoli a los funcionarios responsables del motín, para ser juzgados. Además, se establecieron nuevas medidas para controlar el comercio y la distribución de tierras, lo que dificultó la expansión de los colonos.



Los colonos deciden organizarse



Pese a las restricciones impuestas por la Corona británica, las colonias habían desarrollado gobiernos parlamentarios capaces de organizarse y dirigir movimientos independentistas.



En octubre de 1774, delegados de las trece colonias se reunieron en el I Congreso de Filadelfia. Redactaron una Declaración de derechos y decidieron suspender el comercio con Inglaterra hasta que se eliminaran los impuestos establecidos por Jorge III. Además, se estableció un gobierno de hecho, la Association.



La resistencia armada se inició el 19 de abril de 1775, cuando las fuerzas británicas atacaron los almacenes militares de las tropas independentistas en Concord, Massachusetts. Los colonos vencieron en esa ciudad y en Lexington.



Luego de los enfrentamientos, un II Congreso de Filadelfia acordó su separación de la Corona británica.



En junio, George Washington fue nombrado comandante de las fuerzas insurgentes. Este ejército sitió Boston, que once meses después fue evacuada. Los ingleses trataron de recuperar terreno, pero los independentistas lograron derrotarlos.



El 4 de julio de 1776, el Congreso de Filadelfia aprobó la Declaración de Independencia, inspirada en las ideas liberales del británico John Locke (1632-1704) y el francés Montesquieu (1689-1755). El documento fue redactado por Thomas Jefferson (1743-1826), John Adams y Benjamin Franklin (1706-1790). En esta declaración se formularon por primera vez los derechos del hombre. Después serviría de modelo para la revolución francesa.



Tras el triunfo de Saratoga en 1777, Benjamin Franklin se convirtió en el primer embajador de Estados Unidos en París e inició una campaña a favor de la causa independentista. El conflicto pasó a ser internacional cuando Francia, en 1778, España, en 1779, y los Países Bajos, en 1780, decidieron entrar a la guerra en apoyo de los colonos, con el objeto de debilitar a Gran Bretaña, que siempre había sido su enemigo tradicional. Aunque mantuvo la neutralidad, Catalina II de Rusia también les dio su respaldo.



Las fuerzas de los colonos estaban integradas por el ejército y por milicias carentes de preparación. Estas últimas eran campesinos reclutados por períodos de tres meses. Su flota era muy reducida frente a la de los británicos.



El apoyo francés y español resultó vital para desafiar el poderío naval y el comercio británico. La ayuda francesa en el continente, al mando del marqués de Lafayette, y el programa de instrucción para los combatientes desarrollado por el barón prusiano Friedrich Wilhelm von Steuben, al servicio de Francia, también fueron muy decisivos. España envió su ayuda económica y fuerzas militares.



Las tropas británicas fueron vencidas definitivamente en la batalla de Yorktown en 1781. La paz se firmó en Versalles en 1783. Gran Bretaña reconoció la independencia de sus colonias, que adoptarían el nombre de Estados Unidos de América, y aceptó sus fronteras, limitando al oeste con el río Mississippi, al norte con Canadá –que se mantuvo bajo el dominio británico– y al sur con Florida. Francia recuperó Tobago, Santa Lucía y Senegal, en África. España recobró Florida, algunos territorios de Honduras y, en el Mediterráneo, Menorca.



La organización del nuevo país



El 17 de septiembre de 1787, la Convención Nacional de Filadelfia aprobó la Constitución de Estados Unidos, que estableció una república federal. Además, se puso en práctica la división de poderes en ejecutivo, legislativo y judicial.



El ejecutivo estaba en manos de un presidente elegido cada cuatro años. El primero fue George Washington (1789-1797). El legislativo sería ejercido por un Congreso compuesto por dos cámaras: el Senado y la Cámara de representantes. El poder judicial quedó a cargo de la Corte Suprema, formada por jueces vitalicios, encargados de velar por el respeto a las leyes constitucionales y a los derechos de los ciudadanos.

Orígenes de la revolución norteamericana



Incendio de Charlestown, acaecido en las fases iniciales de la batalla de Bunker Hill, el 17 de junio 1775.

La guerra de los Siete Años (1756-1763) conocida por los norteamericanos como guerras Indias, entre España, Francia y Gran Bretaña, por el dominio de América del Norte, se resolvió el 10 de febrero de 1763 con la firma del Tratado de París. Los británicos obtuvieron todo el territorio francés al norte de los grandes lagos que actualmente corresponde a Canadá, más Luisiana al este del Mississippi, mientras España se adueñó del territorio ubicado al oeste de este río. Además, la corona española cedió a los británicos Florida, a cambio de Cuba y Filipinas.



Con esto, Francia quedó sin territorios en América del Norte, salvo por las islas de Saint Pierre y Miquelon, frente a la costa meridional de Terranova. También conservó sus posesiones en las Antillas.



Por lo tanto, en 1763, América del Norte se hallaba dividida entre Gran Bretaña y España. Las posesiones de ambas naciones estaban separadas por el río Mississippi. Sólo la zona noroccidental seguía siendo tierra de nadie.



Este tratado contribuyó al desarrollo económico de los colonos. En el norte se dedicaron al comercio y en el sur a la agricultura. Pero esta libertad económica no duró mucho, porque las relaciones con Inglaterra empezaron a deteriorarse. Esto se debió a la política autoritaria y comercialmente restrictiva del monarca británico Jorge III (1738-1820), que cada cierto tiempo determinaba la aplicación de nuevos impuestos a mercancías a las cuales los norteamericanos daban mucha importancia, como la melaza, con la que producían el ron. También el impuesto al timbre, con el cual las actas públicas, los documentos notariales y los contratos comerciales quedaban sometidos a ese nuevo gravamen. En estas circunstancias, los colonos se sintieron seriamente amenazados en sus libertades. Celosos de su propia autonomía, los ciudadanos de las colonias protestaron enérgicamente.



El 10 de mayo de 1773 se produjeron graves incidentes en el puerto de Boston, debido a la desesperación de los americanos por la decisión del gobierno británico de aplicar un gravamen a la importación de té. La Compañía de las Indias Orientales solicitó y obtuvo de los ingleses el monopolio de la venta de té en las colonias de América. Para el espíritu de los colonos, la decisión de Londres era inaceptable y contra esa ley del té actuaron de diferentes maneras, sobre todo boicoteando el producto inglés. El radical Samuel Adams preparó junto con otros compatriotas, el día 16 de diciembre de 1773, el famoso incidente del té de Boston; disfrazados de indios pieles rojas, asaltaron y arrojaron al mar el cargamento de tres barcos de la compañía: 343 cajas valoradas en 10.000 libras. El rey Jorge III proclamó estado de excepción, clausuró el puerto de Boston, redujo el poder político de Massachusetts y envió a la metrópoli a los funcionarios responsables del motín, para ser juzgados.

La Declaración de la Independencia



El 4 de julio de 1776, el Congreso de Filadelfia aprobó la Declaración de Independencia.

El 4 de julio de 1776, en el Congreso de Filadelfia, los representantes de las trece colonias firmaron la Declaración de Independencia, en la que asumían el nombre de Estados Unidos de América, inspirado en las ideas liberales del británico John Locke (1632-1704) y el francés Charles de Secondat, (1689-1755), barón de Montesquieu . El documento fue redactado por Thomas Jefferson (1743-1826) abogado de Virginia, quien con posterioridad se convirtió en el tercer Presidente de los Estados Unidos, John Adams y Benjamín Franklin (1706-1790).



En la declaración —aparte de las acusaciones vertidas contra el rey Jorge III y su gobierno— se consigna uno de los principios más revolucionarios jamás escrito anteriormente: “todos los hombres han sido creados iguales”. Y estos hombres, “recibieron de su Creador ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; así, para asegurar esos derechos, se han instituido los gobiernos entre los hombres, derivándose sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; de tal manera que si cualquier forma de gobierno se hace destructiva para esos fines, es un derecho del pueblo alterarlo o abolirlo, e instituir un nuevo gobierno, basando su formación en tales principios y organizando sus poderes de la mejor forma que a su juicio pueda lograr su seguridad y felicidad”. Después, este modelo serviría para la Revolución Francesa.

La lucha independentista



El ejército británico fue derrotado en la batalla de Yorktown.

En agosto de 1776, George Washington tuvo que abandonar la ciudad de Nueva York, que permanecería en poder de los ingleses hasta el final de la guerra. Se retiró a través del río Delaware, pero ese mismo invierno volvió a cruzar y obtuvo dos victorias decisivas: las de Trenton Bridge y Princetown.



Tras el triunfo en Saratoga, el 17 de octubre de 1777, Benjamín Franklin se convirtió en el primer embajador de Estados Unidos e inició en París una campaña a favor de la causa independentista, despertando profundas simpatías en Europa. Debido a esto, el conflicto pasó a ser internacional cuando Francia, en 1778, España, en 1779, y los Países Bajos, en 1780, decidieron entrar a la guerra en apoyo de los colonos, con el objeto de debilitar a Gran Bretaña, que había sido su enemigo tradicional.



Los colonos habían desarrollado sus campañas sobre todo en tierra. Sus fuerzas estaban integradas por el ejército y por milicias, que carecían de preparación, ya que eran campesinos reclutados por períodos de tres meses. Su flota era muy reducida frente a la de los británicos.



El apoyo francés y español resultó vital para desafiar el poderío naval y el comercio británico. La ayuda francesa en el continente, al mando de Marie Joseph Motier, marqués de La Fayette, y el programa de instrucción para los combatientes desarrollado por el barón prusiano Friedrich Wilhelm von Steuben, al servicio de Francia, también fueron muy decisivos. España envió su ayuda económica y a un ejército capitaneado por Bernardo de Gálvez, que reconquistó Florida en 1781.



La guerra duró seis años, hasta que las tropas británicas comandadas por Charles Cornwallis fueron vencidas en la batalla de Yorktown, en octubre de 1781. De ahí en adelante comenzaron los preparativos para la paz, la que llegó el 3 de septiembre de 1783, con la firma en Versalles del Tratado de París, donde Gran Bretaña reconoció formalmente la existencia de Estados Unidos y aceptó sus fronteras: al oeste con el río Mississippi, al norte con Canadá —que se mantuvo bajo el dominio británico— y al sur con Florida. Francia recuperó Tobago, Santa Lucía y Senegal, en África. España recobró Florida, algunos territorios de Honduras y, en el Mediterráneo, Menorca.

La perspectiva del nuevo país



George Washington

El 17 de septiembre de 1787, la Convención Nacional de Filadelfia aprobó la Constitución de Estados Unidos, que organizó al nuevo país como una república federal, en la que cada estado conservó sus instituciones. Además, se puso en práctica la división de poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial.



El Ejecutivo estaba en manos de un Presidente elegido cada cuatro años.

El primer presidente fue George Washington (1789-1797).



El Legislativo sería ejercido por un Congreso compuesto por dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes.



El Poder Judicial quedó a cargo de la Corte Suprema, formada por jueces vitalicios, encargados de velar por el respeto a las leyes constitucionales y los derechos de los ciudadanos.



Desde ese momento, los aspectos comerciales e industriales fueron favorables. Era la premisa para la gloriosa epopeya de los pioneros de esta nueva nación

Napoleón Bonaparte

Nació el 15 de agosto de 1769, en Ajaccio (Córcega). Era el segundo hijo de Carlos Bonaparte y Letizia Ramolino, ambos miembros de la pequeña burguesía corso-italiana.



En 1779 cursó estudios militares en Francia y a los 17 años se graduó como teniente. Tras el estallido de la Revolución Francesa (1789) se unió al sector más extremista (los jacobinos) y fue nombrado teniente de la recién creada guardia nacional.

Logró aplacar una sublevación contrarrevolucionaria apoyada por los ingleses en Toulon (1793), acción que le valió el nombramiento como general de brigada y su destinación a Italia. Aquí combatió a los austríacos y logró aplastantes victorias en Lodi (1796), Arcole y Rívoli (1797), las cuales pusieron fin a la Primera Coalición, alianza en su contra formada por Austria, Prusia, Gran Bretaña, España, los Países Bajos y el reino de Cerdeña.

Entre el ejército y la política

Napoleón marchó con sus tropas hacia Viena, cuyo gobierno aceptó firmar la paz, la cual quedó sellada en el Tratado de Campo Formio.

En marzo de 1796 se casó con Josefina Tascher de la Pagerie, viuda del vizconde de Beauharnais.


En 1798, se le asignó el mando de una expedición que tenía como objetivo conquistar Egipto, para cortar la ruta británica hacia la India. En estas tierras triunfó en la batalla de Las Pirámides, pero cayó derrotado por el almirante Horacio Nelson, quien lo deja aislado.


Entre tanto, en Europa, el Sacro Imperio Romano, Rusia, Nápoles y Portugal se habían aliado con Gran Bretaña para formar la Segunda Coalición.


Napoleón volvió a Francia y se unió a una conspiración contra el Directorio (gobierno de la época), al que logró derrocar en un golpe de Estado (9 y 10 de noviembre de 1799). Poco después se hizo nombrar Primer Cónsul, disponiendo de amplios poderes con los que reorganizó el Estado francés.


Francia perdió algunos territorios conquistados a los austríacos en el norte de Italia, pero Napoleón logró imponerse en la batalla de Marengo (1800).

Apogeo y caída del imperio napoleónico

Aprovechando su popularidad, se hizo nombrar Cónsul vitalicio en 1802 y, dos años más tarde, se autoproclamó Emperador, en una ceremonia presidida por el papa Pío VII, en la catedral de Notre Dame.

En 1805, Napoléon trazó planes para invadir Gran Bretaña, pero fue derrotado en la Batalla de Trafalgar (1805). Ese mismo año se encontró frente a una Tercera Coalición formada por Gran Bretaña, Austria, Rusia, Suecia y Nápoles, la que derrotó en la batalla de Austerlitz.

En julio de 1806 se creó la Confederación del Rin, alianza militar entre Francia y 16 estados alemanes. Por su parte, Prusia y Rusia forjaron la Cuarta Coalición, la que Bonaparte derrotó en las batallas de Jena y Auerstädt, en 1806, y Friedland, en 1807. El zar ruso Alejandro I firmó con el emperador francés el Tratado de Tilsit, que era un acuerdo global por el que ambos imponían su hegemonía sobre el resto de Europa.

Bonaparte instauró el Sistema Continental con los países que gobernaba y sus aliados y decretó el bloqueo comercial contra los ingleses. Con la excusa de invadir Portugal (1807), ligado a los ingleses, Francia se apoderó también de España (1808).


Una Quinta Coalición, sostenida por Austria y Gran Bretaña, fue liquidada en la batalla de Wagram (5 y 6 de julio de 1809).


En 1810 se divorció de su esposa Josefina y se casó con la archiduquesa María Luisa de Austria, quien le daría el esperado heredero, Napoleón II.


Entre 1812-1813, Bonaparte emprendió una campaña sobre Rusia, que luego de victorias iniciales terminó con la retirada de sus diezmadas tropas. Tras este fracaso, varios estados europeos se unieron en la Sexta Alianza para combatir a Napoleón, el cual sucumbió en Leipzig (1813).

Gobierno de los cien días


El 6 de abril de 1814, Napoleón abdicó y fue desterrado a la isla de Elba, cerca de la costa italiana. En marzo de 1815, se escapó y tras colocar de su parte a las tropas enviadas para capturarle, marchó hacia París. Establecido en la capital, promulgó una nueva Constitución y se tomó el poder, en lo que se conoció como Gobierno de los cien días. Las tropas británicas y prusianas, al mando del duque de Wellington, lo vencieron en la batalla de Waterloo, el 18 de junio de 1815. Napoléon fue desterrado a la isla atlántica de Santa Elena, en donde murió confinado el 5 de mayo de 1821.

¿Que celebramos el 18 de septiembre?

Celebramos La formación de la primera junta de gobierno, formada un 18 de septiembre de 1810. Con este hecho se da inicio al proceso que llevará a nuestro país a lograr su independencia del dominio español.








Los antecedentes que dan inicio a este proceso serán, en primer lugar, la captura del rey de España por Napoleón Bonaparte, esto propicio para que las provincias americanas comenzaran a buscar mayor libertad de la metrópolis española tratando de organizarse como gobiernos locales administrados por personas nacidas en los países americanos.







El otro antecedente importante es la entrada de todas las ideas liberales representadas en dos hechos destacados, la revolución francesa y todos sus ideales liberales concretados con la independencia de los Estados Unidos; esto llevó a muchos de nuestros jóvenes patriotas que estudiaban en Europa, a estar en directo contacto con todas las ideas liberales, y buscando, a su regreso, aplicarlas en Chile para lograr su independencia.







Todos estos movimientos patriotas de emancipación tuvieron sus frutos con la renuncia del Gobernador español Francisco Antonio García Carrasco, por problemas en su administración y principalmente por el destierro de personajes chilenos destacados hacia el Perú, todos estos problemas le trajeron la desaprobación del pueblo que pedía la salida de la autoridad.







La salida de este personaje propició que en su reemplazo se eligiera a un personaje notable, a Don Mateo de Toro y Zambrano, el Conde de la Conquista, quien rápidamente llamó a un “Cabildo Abierto” de vecinos ilustres, a la que también asistieron personas del pueblo, en la cual se decidió por mayoría que se conformara una junta de gobierno provisional que guiara al país en la búsqueda del conocimiento y experiencia para formar una república.







Con este significativo hecho se da inicio al proceso de independencia de Chile, es por ello que celebramos todos los 18 de septiembre en recuerdo a la primera luz de libertad de nuestro país.




jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuestionario 7º Años

 Contenidos: Independencia de la 13 colonias americanas – Revolución Francesa.


1.- ¿Cuál es la importancia de la Guerra de los Siete años?

2.-Explica tres causa del proceso de independencia americano.

3.- ¿Quiénes son los hijos de la libertad y cuál es su importancia?

4.- ¿Qué fue la fiesta del té (Boston Tea Party)?

5.- Confecciona un cuadro resumen de los congresos continentales y sus medidas.

6.- Explica cuatro consecuencias del proceso de independencia americano.

7.- Explique las características de los tres estamentos

8.- Explique las causas políticas de la Revolución Francesa.

9.- Explique las causas económicas de la Revolución Francesa.

10.- Explique las causas sociales de la Revolución Francesa.

11.-Explique la influencia de las ideas ilustradas en los procesos revolucionarios: a) Independencia de Estados Unidos b) Revolución Francesa.

12.-Explique la diferencia de las siguientes asambleas: a) Asamblea de Notables b) Estados Generales.

13.- ¿Cuál es la importancia de la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano?

14.- Explique las diferencias entre el Gran Miedo y el periodo del Terror.

15.- ¿Qué simbolizo la Toma de la Bastilla?

16.- Explique el rol de Napoleón y su importancia en este proceso.

17.- Nombra y explica las obras de Napoleón Bonaparte.

18.-Explique las consecuencias de la Revolución Francesa.